Tornado
Para otros usos de este término véase Tornado (desambiguación).
Tornado (Union City, Oklahoma, 24 de mayo de 1973)
Un tornado (del latín tornare,
girar) es un fenómeno meteorológico que consiste de un torbellino violento de
aire que gira sobre sí mismo y que se extiende desde las nubes hasta la
superficie terrestre. Los vientos giratorios de los tornados pueden
alcanzar velocidades desde los 100 hasta más de 400 kilómetros por hora (250 millas por hora) y su forma
suele ser parecida a la de un cono invertido.
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Partes [editar]
Un tornado se compone de tres partes
fundamentales:
La nube madre: es la nube de la que cuelga el tornado. Generalmente
es del género cumulo nimbus y su base se encuentra a altitudes por debajo de
los 2 km. La nube madre se caracteriza no sólo por su gran desarrollo vertical
(su tope alcanza aproximadamente los 10 km de altura hasta la zona denominada
tropopausa), sino también por su característica forma de yunque.
El embudo: es la parte que va desde la nube madre hasta el suelo.
Denominado también cono o manga, el embudo presenta al comienzo del tornado un
aspecto parecido al de una nube, debido a que también arrastra partículas de
agua en condensación. A medida que el tornado vaya aspirando polvo y desechos,
el embudo irá adquiriendo un tono más y más grisáceo y se irá estrechando.
El vórtice: es la parte inferior del embudo, la que entra en
contacto con la tierra. El vórtice es la parte más destructiva del tornado,
pues es esta punta la que posee el menor diámetro del tornado, y por tanto la
mayor aceleración del aire, y la que contacta directamente con la superficie terrestre,
arrancando árboles, levantando casas y arrastrando la mayor parte de los
desechos que va aspirando. Aunque en la mayoría de las ocasiones un tornado
posee un único vórtice, no es raro que aparezcan varios vórtices de succión,
que a su vez irán girando alrededor del pie del torbellino.
Formación [editar]
Para que se origine un tornado han de
confluir tres elementos: una masa de aire cálido y húmedo, otra masa de aire
frío y seco, y una corriente ascendente. Estos elementos son indispensables
para su formación, pero su sola presencia no basta para no dar lugar a un mini
tornado; su mecanismo de creación es un tanto más complejo y sigue unas pautas
generales. Cuando se produce el choque térmico de los dos frentes, el cálido y
el frío, debido a la fuerte condensación del vapor de agua asociado al frente
húmedo, se origina una poderosa tormenta o supercélula (Keith A. Browning,
1949), y con ella una visible nube espesa de desarrollo vertical llamada
cumulonimbo, a veces de un representativo color oscuro y que muy frecuentemente
llega a precipitar en forma de lluvia o incluso de granizo. En el interior de
dicha nube, las corrientes de aire que se crean por el intercambio vertical de
gases (el aire frío desciende y el cálido sube por su diferencia de densidades)
provocan a su vez una primera corriente ascendente. Por otro lado, y
produciéndose de modo constante en cualquier lugar sobre el que incidan o hayan
incidido los rayos del sol, existen burbujas o masas de aire que se elevan
desde la superficie de la tierra, al ser calentada ésta por la radiación solar.
En el momento en que una de estas burbujas de aire que sube es succionada por
la corriente ascendente de la nube pasa a ascender a mayor velocidad (50 km/h
como máximo); al mismo tiempo, y gracias a la propia rotación de la Tierra y/o
a la ayuda de alguna corriente horizontal que la hace girar, esta masa o
burbuja de aire que se eleva desde la superficie terrestre se arrollará sobre
sí misma y se convertirá finalmente en una segunda corriente giratoria
ascendente, que en este caso va desde el suelo hasta la base de la nube: el
tornado.
Características [editar]
Tornado en Roanoke, Illinois en 2004.
Se crea en zonas ,como
por ejemplo,en centro de América del Norte, donde se junta corrientes de aire
frío(procedentes de las Montañas Rocosas)y corrientes de aire
caliente(procedentes del golfo de México)formando así una supercélula que forma
un tornado.El tornado surge a partir de la base de una nube tipo espiral cumulonimbo y se extiende hasta
abajo en forma de manga o embudo, y no provoca daños hasta que toca tierra. La
parte inferior y más agresiva del tornado se suele denominar vórtice.
A estos torbellinos les
suelen acompañar precipitaciones violentas de lluvia o granizo, relámpagos, rayos y la
oscuridad propia de las nubes que los sustentan.
Los tornados, por la
acción de la rotación de la Tierra y la fuerza de Coriolis derivada de ella, giran en el hemisferio
Norte en contra de las agujas del reloj y en el hemisferio Sur a favor de las
mismas. Sin embargo, esta norma no es excluyente, pues se han registrado casos
de tornados que giraban en sentido inverso al habitual.
Los tornados, aparte del
giro circular de sus vientos, se desplazan a una velocidad que va desde los 20
km/h, de los torbellinos más lentos, hasta los 100 km/h de los más rápidos, y
describiendo un movimiento rectilíneo y errático que casi siempre, en el
hemisferio Norte, sigue la dirección suroeste-noreste.
La aparición de tornados
está casi exclusivamente sujeta a las latitudes intermedias entre las masas de
aire polar y tropical; es decir, entre los 20º y los 50º de latitud, en las
franjas situadas tanto al norte como al sur del Ecuador. En latitudes superiores
e inferiores, como el aire no alcanza a calentarse tanto o se calienta
demasiado sin enfriarse, no se llega a lograr un contraste térmico que
favorezca su aparición.
La rápida ascensión del
aire caliente a través del embudo del tornado crea, de acuerdo con el Teorema de Bernoulli, que establece que la presión se reduce
al crecer la velocidad, una zona de vacío (o bajas presiones) alrededor del
vórtice, que le dota de su temible efecto “explosivo”, que provoca que los
edificios estallen por la repentina diferencia de presión que se produce entre
su interior y exterior al pasar el ojo o centro del tornado por encima de
éstos.
Los tornados arrastran
todo cuanto encuentran a su paso, desde polvo hasta desperdicios como árboles,
chapas de metal, cristales, vigas e incluso vagones. A estos materiales que el
tornado lleva en volandas se les denomina desechos.
El efecto de destrucción
de un tornado es mayor en el área afectada que el de un huracán, debido a que
la energía por liberar se concentra en un área más pequeña; así, el efecto de
la velocidad del viento y la baja presión hacen que el daño sea mayor.
Las épocas del año más
propicias para la aparición de tornados suelen ser sobre todo la primavera
(marzo, abril y mayo), y en menor medida, el verano y el otoño. En cuanto a su
duración, el promedio de vida de un tornado suele rondar el cuarto de hora, pero
en contadas ocasiones exceden la media hora o lapsos superiores.
Los tornados se miden
según la Escala de Fujita, que va desde los tornados F0 (menor
intensidad) hasta los F5 (categoría suprema).
Composición y desaparición [editar]
En un principio, el embudo del tornado es
una nube embudo, únicamente constituida por gotitas de
agua en condensación, que nacen en las bases de la nube madre y descienden
hasta la superficie. Tras tocar el suelo, el vórtice aspira polvo y derrubios
abundantes que, debido a la corriente de aire ascendente, suben por el embudo y
lo van velando con una cortina de suciedad. A medida que avanza el tornado, y a
causa de la fricción entre las moléculas de aire y polvo, en las paredes que forman
el ojo del tornado normalmente se producen descargas eléctricas, que dan lugar
a la aparición de chasquidos, relámpagos y rayos. Finalmente, y con toda la
carga de desechos que porta a lo largo de su embudo, el vórtice del tornado no
puede seguir el ritmo y se va quedando atrás, separándose del punto donde se
une con la nube madre (que en ocasiones desciende ligeramente y se enrolla
alrededor del cono) hasta que se produce su rotura, momento en el que la manga
asciende y se integra en el cumulonimbo, desapareciendo el tornado. Asimismo,
la rotura del embudo puede también producirse por la imposibilidad del tornado
de seguir engullendo aire debido a la masiva presencia de los desechos que
porta, aunque esto no varíe su espectacular desenlace.
Los daños producidos por
un tornado son el resultado Poder destructivo [editar]
de varios factores como:
La rápida rotación de
sus vientos, que pueden abrir ventanas, romper cristales, desgarrar árboles,
levantar coches y lanzar trenes por los aires.
La violencia de los
impactos de los desechos que porta contra vehículos, edificios, construcciones,
etc.
La presión muy reducida
del interior de su embudo, que provoca la explosión de las estructuras sobre
las que se posa y que no tienen ventilación suficiente, y que, por tanto, no
equilibran rápidamente la diferencia de presión.
Tornados en el mundo [editar]
Aunque los tornados se han observado en
todos los continentes, excepto en el Antártico, gran parte se producen en los Estados
Unidos, en el área de las Grandes
Llanuras. Asimismo, se producen comúnmente en el sur de Canadá, centro, sur y este de Asia, el Sur de África, el
noroeste y el centro de Europa, especialmente en España. Es común su aparición
en las costas de la Comunidad Valenciana o en la provincia de Gerona, aunque
son leves, igualmente ciudades del Caribe Sur como Barranquilla y en entornos
fisiógráficos como el de Bogotá. También en Italia, en el oeste y el
sureste de Australia, y Nueva Zelanda, y tambien, muy pocos
comunes, en Córdoba , Argentina , el 26 de Diciembre de 2003 y en Cañuelas, en la
provincia de Buenos Aires en marzo del 2008.
Véase también [editar]
Referencias [editar]
Centros Para el Control y la Prevención de Catástrofes
Catástrofes naturales: Tornados